sábado, 16 de mayo de 2009

"JAIME SABINES"

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Jaime Sabines

(1926-1999)

Poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el 25 de marzo de 1926. Hijo de un libanés emigrado. Vivió alternativamente ahí y en la ciudad de México. Estudió medicina, pero abandonó estos estudios, posteriormente estudió letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Lengua y Literatura Española. En su juventud participó en programas de radio. Fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal. Fue poeta calificado por el presidente de México, Ernesto Zedillo, como uno de los más importantes del país en el siglo XX, falleció el 19 de marzo de 1999 en México, Distrito Federal, víctima de un cáncer a la edad de 72 años. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarradores. De su interior sacó poemas toscos y abruptos. A veces acertó y a veces no, pero cuando lo logró, sus poemas, hablan del amor o de la muerte del padre, tienen una fuerza y una tenacidad en donde el ritmo del lenguaje y la potencia de las expresiones dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado una verdad. Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983. Sus libros son Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba
(1956), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) y Uno es el hombre (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977).
YO ELEGI ESTE AUTOR POR QUE ME GUSTAN MUCHOS SUS POEMAS
Y COMO LOS DECLAMABA

"ALGO DE SU VIDA"



ENTREVISTA A JAIME SABINES

Respecto a sus estudios de medicina:
Fue un fracaso total; la mayor tragedia de mi vida. Desde el primer día me di cuenta de que yo no iba a ser médico.
De su lectura de la Biblia, del cual se refería como "el padre de todos los libros", en la versión de Casiodoro de Reyna:
El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, el Libro de Job: "Ahí encontré otra gente que se estrella contra la vida todos los días. [...] Estaba en el corazón de los conflictos.
Su paso por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México lo llevó a convertirse en un poeta urbano. Al respecto recuerda:
En Tuxtla sabían que escribía y todos me saludaban. Adiós, poeta; adiós vate. El problema es que en ese medio lo aceptan a uno sin rigor, sin exigencia, y el problema está en que uno puede llegar a no tenerlo consigo mismo. Me di cuenta de que tenía que revolucionar; aprender cosas nuevas para no quedarme atrás. Me di cuenta y me rebelé.
De la época en que se hizo cargo de la tienda de telas "El Modelo" en Tuxtla Gutiérrez se refiere así:
Era un poeta y sin embargo cada mañana tenía que levantar cuatro chingadas cortinas de acero y barrer la calle por donde la gente pasaba tirando basura. Era un poeta, pero tenía que ponerme a vender metros de manta o delantales o no sé qué carajos. Entré a formar parte de los ladrones autorizados: los comerciantes.
[...]aunque en el fondo supiera que yo era antes que nada un poeta. Yo había escrito Horal y La Señal, me sentía gran promesa de la literatura mexicana, me lo habían dicho en la prensa y en otros lados, y de pronto me enfrento con la realidad; me quería casar, formar una familia y no tenía más que la tienda que me dejaba mi hermano. Me sentía humillado y ofendido por la vida, ¿cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antopoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta.
Sobre su trabajo comenta:
Siempre busqué libertad para escribir, me alejé de la burocracia, del periodismo, de todo lo que me podía perjudicar: mi experiencia de hacer una vida literaria es bastante desagradable. Es casi todas las cosas, es una actitud snob, inocua, superficial y lastimosa.
En cuanto a su formación y actitud ante la vida señala:
Mis verdaderos maestros han sido Goethe, Shakespeare, Dostoievsky, Tagore. Para mí los grandes novelistas son también los grandes poetas. Un caso concreto: Rulfo. Creo que la poesía está más allá de la forma de un texto. Una obra de Shakespeare o una novela de Dostoievsky me conmueven tanto como el mejor poema. Goethe para mí fue una gran lección, un hombre tan macizo, entero, que vencía sus propios demonios, se controlaba, porque uno tiene la tendencia siempre ha desbarrancarse, a caer en el abismo, y creo que se debe vivir a lo hombre precisamente en ese sentido, de controlar tus propios demonios, de ser, pues, como la gente común y corriente.
Y de sus lecturas:
Los escritores no te dejan copiar su estilo, si acaso su libertad.
Respecto a la poesía, escribe:
La poesía ocurre como un accidente, un atropello, un enamoramiento, un crimen; ocurre diariamente, a solas, cuando el corazón del hombre se pone a pensar en la vida.

El poema es el momento en que se capta con la sangre el pensamiento de la vida.

El ejercicio de la poesía es un oficio impúdico. El poeta es un aspirante a santo desnudo, es un tratante de la heroicidad, es un hombre vendido gratuitamente. El poeta se sirve del hombre, como el amante se sirve de la mujer, para decir las palabras definitivas. (Las palabras definitivas son las que usa la gente todos los días.) El poeta como el amante, tiene que llegar al silencio: en el silencio están Dios o la muerte, o los dos al mismo tiempo para las almas felices.
Sobre ser poeta señala:
El poeta es el condenado a vivir [...] El poeta es el escribano a sueldo de la vida.
De los críticos y la crítica opina:
Ya estoy acostumbrándome a los críticos: el uno elogia precisamente lo que al otro le pareció mal. No queda otro recurso que la propia crítica, el estudio y el trabajo. En este sentido estoy haciéndome, y sé que me falta mucho. Quiero ser un poeta, no un juglar.
Qué entiende por poesía, dónde la encuentra y cómo escribe:

Creo que el hombre está solo; la poesía es un puente que se tiende de una soledad a otra. Todo el arte verdadero no es más que un intento de comunicación, de comunicón humana (...) Siempre que responda a una vivencia humana, será poesía. El poema no tiene más que una medida: la de su autenticidad (...) No se tiene derecho a hablar de lo que no se ha vivido.

Vista, sentida así, la poesía es una verdadera maldición -y, claro, por momentos, una verdadera bendición. Sólo quedamos tranquilos cuando deshuesamos el poema, cuando le rompemos el espinazo y, por supuesto, nunca lo logramos. Siempre continúan las malditas palabras tan fuertes, tan inamovibles, tan necesarias como el aire.
Opinión sobre el análisis estructural de su obra:

Tal vez no me gusta porque le meten a uno la mano hasta las entrañas... uno se desnuda ya en el poema y luego le meten a uno la mano hasta adentro...
Por su papel de diputado, afirmaba irónicamente entre amigos:
Ser diputado te da poder durante tres años. Pero la vergüenza te dura toda la vida.
Sobre las influencias en el escribir:

Cuando yo me atreví a publicar es porque sentí que ya había pasado por el tiempo de las influencias que son propiamente formales: escribir a la manera de, escribir como alguien... no, eso ya me había sucedido. Pero yo nunca publiqué nada así, porque yo tenía un gran sentido autocrítico, siempre lo tuve y me daba yo cuenta de las ataduras que tenía con otros autores. Recibí otro tipo de influencias, pero que no son meramente formales, sino formativas, como la de Joyce, por ejemplo. ¿Pero en qué se traduce la influencia de Joyce? Se traduce en una gran alegría, en una gran libertad de escribir. No en escribir a la manera de Joyce, para ser más claros, ¿no? Escribir con el jugo y la alegría, en la libertad de Joyce. Son autores que no te dejan copiar su estilo, sino intentar su libertad.

ALGUNOS POEMAS DE "JAIME SABINES"



ESPERO CURARME DE TI

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

http://www.youtube.com/watch?v=8xhpAXI6NF8&feature=related

"NO ES QUE MUERA DE AMOR"



NO ES QUE MUERA DE AMOR

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


http://www.youtube.com/watch?v=ummBmR-i7Y4

"LOS AMOROSOS"


LOS AMOROSOS
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.

"SITIO DE AMOR"




Sitio de amor, lugar en que he vividode lejos, tú, ignorada,amada que he callado, mirada que no he visto,mentira que me dije y no he creído:(Ésta es la última vez que yo te quiero.En serio te lo digo.)Cosas que no conozco, que no he aprendido,contigo, ahora, aquí, las he aprendido.En ti creció mi corazón.En ti mi angustia se hizo.Amada, lugar en que descanso,silencio en que me aflijo.(Cuando miro tus ojospienso en un hijo.)Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausenteque todo te lo digo.Tu corazón a flor de piel, tus manos,tu sonrisa perdida alrededor de un grito,ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo, ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:Todo eso que tú haces y no haces a veceses como para estarse peleando contigo.Niña de los espantos, mi corazón caído,ya ves, amada, niña, qué cosas dijo.

"TE DESNUDAS IGUAL"




Te desnudas igual que si estuvieras sola y de pronto descubres que estás conmigo. ¡Cómo te quiero entonces entre las sábanas y el frío! Te pones a flirtearme como a un desconocido y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. Pienso que soy tu esposo y que me engañas conmigo. ¡Y cómo nos queremos entonces en la risa de hallarnos solos en el amor prohibido! (Después, cuando pasó, te tengo miedo y siento escalofrío.)